Dicen los expertos que el periodo mínimo para alcanzar la desconexión del trabajo es de dos semanas y, yo ya llevo mi primera semana. Es cierto que sólo cuento con dos.
Son momentos para reflexionar.
Este año estábamos en Madrid porque así lo habíamos decidido para analizar bien las situaciones y poder preparar el otoño que vendría.
Desde Mayo en mi vida existían palabras que antes no estaban:
"deterioro cognitivo de perfil amnésico-afásico-apráxico-disejecutivo. Dicho deterioro condiciona una limitación para la realización de actividades de la vida diaria que antes realizaba sin dificultad.
Cumple con los criterios clínicos de demencia. Probable enfermedad de Alzheimer".
Ese era el Juicio clínico que habían dado a mi madre.
Así que me enfrentaba a dos palabras :
Demencia y Alzheimer.
Había decidido aprender de la nueva situación y aprender a llevarlo.
domingo, 17 de agosto de 2014
lunes, 11 de agosto de 2014
Rosales muertos
Hoy es mi primer día de vacaciones de verano, el ritmo de la vida cambia y permite centrarse, reflexionar e incluso a veces recordar.
Ya casi he vivido medio siglo, es cierto, son 49 años los que acabo de cumplir y doy gracias a cada día que vivo. Eso sí ahora ando detrás de las gafas de cerca todo el día, porque sino la letra es tan pequeña.
Esta mañana leía una historia que contaba que en Rusia hace muchos años, un Zar se tropezó un día con un centinela que montaba guardia en un lugar retirado del jardín de palacio. Y le preguntó al centinela
- ¿Por qué montáis guardia?
- No lo sé Majestad- respondió el guardián.
El capitán de la guardia me ha ordenado que vigile aquí.
Después de llamar al capitán de la guardia, el Zar le preguntó por qué montaba guardia allí el centinela. Al capitán no se le ocurrió que la siguiente respuesta:
"Las ordenanzas exigen que haya un centinela en ese lugar".
Dispuesto a hallar la razón de aquella ordenanza aparentemente inútil, el Zar ordenó que buscasen en los archivos el origen de aquella disposición.
Al final se descubrió que, hacía muchos años, Catalina la Grande había plantado un rosal en aquel lugar y había ordenado que un centinela montase guardia a su lado para impedir que nadie lo pisoteara. El rosal se había muerto hacía más de cien años, pero todavía debía de haber un centinela allí.
¿Cuántas veces pasamos un montón de tiempo guardando cosas que hace mucho ya han dejado de servir?
Y un día te tienes que poner al frente de "rosales que ya no existen hace mucho tiempo" y buscas fuerza donde poder llevarlo mejor.
Curiosamente este color de la rosa me daría fuerza, la coloroterapia, la música, el ejercicio y a quien quieres te ayudarán, te dices en ese diálogo interior y, día a día vas avanzando, creciendo y riéndo y lo más importante "aprendiendo a vivir".
Todo estas cosas antes se escribían en ese diario íntimo que no se enseñaba, hoy se escriben y dejan en blog.
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