miércoles, 13 de noviembre de 2013

Estoy en el gimnasio y, oigo como muchas mañanas, a una persona encantadora que madruga mucho para venir y dice "¡pero que bien vivimos!" Y es cierto, hay que dar gracias de todo lo maravilloso.
Ahora la oigo reír y me encanta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario